Este miércoles 9 comenzamos el tiempo litúrgico de la Cuaresma, el cual es un tiempo de preparación personal y comunitaria para celebrar el misterio de la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Cada año, guiados por la Palabra de Dios, tenemos esta oportunidad de hacer un examen de conciencia general, no de un día o un momento, son de cuarenta días. Durante estas semanas, la liturgia de la Palabra nos irá presentando distintos temas que tienen que ver con la conversión, el perdón, la reconciliación…todo apunta a la celebración festiva de la Pascua. Y la puerta de entrada a la Cuaresma es precisamente el Miércoles de Ceniza. Mediante este sencillo gesto de la imposición de ceniza en nuestra cabeza, manifestamos ante la comunidad cristiana que reconocemos que hemos fallado y queremos ser mejores.
Las palabras del profeta Joel (lectura que se proclamará este Miércoles), son una llamada auténtica a la conversión, aquella que va más allá de las apariencias: “Desgarren su corazón y no sus vestidos” (Jl 2, 13). De igual forma el texto del evangelio que se anunciará, nos explica las acciones concretas que debemos observar durante la cuaresma: Practicar la justicia, pero no para que nos vean, sino por convicción personal; dar limosna, pero no para ser aplaudidos por los demás; orar a Dios, pero no para que diga la gente que tenemos una gran fe; ayunar, pero no conmover a los demás con nuestra cara triste.
Lo mismo se podría decir de la Ceniza. Quizá a muchos les dé pena llevar una cruz marcada en la frente, otros lo harán por tradición, o para que no critiquen su irreligiosidad; y otros muchos, porque de verdad reconocen que tienen necesidad del perdón, de volver a Dios; sienten que deben de revisar su vida y cambiar lo que no está bien.
Consejos que no debemos olvidar:
- Ir a la imposición de la Ceniza
- Tienes 40 días para que te confieses, es el mejor momento.
- Los días de ayuno obligatorios son: Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo. Los viernes de la cuaresma no hay que comer carne.
- Reflexiona sobre tu condición de hombre: somos pecadores y por eso necesitamos de Dios.
- Recuerda lo que nuestros padres nos han enseñado a cerca de estas fiestas. No te apenes de lo que eres.
Las palabras del profeta Joel (lectura que se proclamará este Miércoles), son una llamada auténtica a la conversión, aquella que va más allá de las apariencias: “Desgarren su corazón y no sus vestidos” (Jl 2, 13). De igual forma el texto del evangelio que se anunciará, nos explica las acciones concretas que debemos observar durante la cuaresma: Practicar la justicia, pero no para que nos vean, sino por convicción personal; dar limosna, pero no para ser aplaudidos por los demás; orar a Dios, pero no para que diga la gente que tenemos una gran fe; ayunar, pero no conmover a los demás con nuestra cara triste.
Lo mismo se podría decir de la Ceniza. Quizá a muchos les dé pena llevar una cruz marcada en la frente, otros lo harán por tradición, o para que no critiquen su irreligiosidad; y otros muchos, porque de verdad reconocen que tienen necesidad del perdón, de volver a Dios; sienten que deben de revisar su vida y cambiar lo que no está bien.
Consejos que no debemos olvidar:
- Ir a la imposición de la Ceniza
- Tienes 40 días para que te confieses, es el mejor momento.
- Los días de ayuno obligatorios son: Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo. Los viernes de la cuaresma no hay que comer carne.
- Reflexiona sobre tu condición de hombre: somos pecadores y por eso necesitamos de Dios.
- Recuerda lo que nuestros padres nos han enseñado a cerca de estas fiestas. No te apenes de lo que eres.
"Recuerda que polvo eres,y en polvo te convertirás"













































